
SOBRE MÍ
Una casa bien
construida por fuera…
pero vacía por dentro
Soy Dignora García. Y durante mucho tiempo caminé por la vida intentando entender por qué, aun haciendo todo lo que “se suponía” que debía hacer, algo dentro de mí seguía sintiéndose incompleto. Era como vivir en una casa bien construida por fuera… pero vacía por dentro.
Con el tiempo comprendí que aquello que buscaba no estaba fuera de mí. El camino que me llevó a descubrirlo ha tenido muchos capítulos. Algunos luminosos, otros profundamente desafiantes. Todos, sin excepción, han dado forma a la mujer que soy hoy.
Raíces y Silencios
Mi historia no comienza en el lugar donde hoy estoy, sino en un terreno mucho más profundo, donde las raíces crecieron entre carencias, silencios, creencias limitantes y heridas que entonces ni siquiera sabían su nombre. Nací en un hogar muy humilde, siendo la segunda de cuatro hermanas. Desde muy niña fui tímida, introvertida y profundamente curiosa, con una sensibilidad que me llevaba a observarlo todo, como si en el fondo ya estuviera intentando comprender algo que aún no podía explicar.
Crecí en un entorno donde faltaban muchas cosas: afecto, seguridad emocional y contención. Mi padre era alcohólico y mi madre, una mujer que no sabía expresar lo que sentía. Nunca supe lo que era un abrazo, ni lo que era sentirme emocionalmente sostenida. Sin darme cuenta, fui creciendo con patrones que marcaron mi forma de relacionarme con la vida.
El ciclo que se repite
Como ocurre muchas veces, cuando no somos
conscientes de nuestras raíces, terminamos
repitiendo el paisaje. A los 17 años me casé con un
hombre 20 años mayor, repitiendo el patrón de
alcoholismo que viví en mi infancia. Fue una relación
marcada por el maltrato y el miedo. Fueron años de
desconexión, sobreviviendo a una tormenta constante
en la que solo intentaba no hundirme.

El primer camino de reconstrucción
Hasta que un día, algo dentro de mí —muy pequeño pero muy firme— decidió que ya no podía seguir así. Después de 10 años de matrimonio, tomé la decisión de separarme. En el año 2000 me quedé sola con dos hijas, sin grandes recursos, pero con una fuerza que en ese momento no sabía nombrar. Fue como salir de un incendio sin saber hacia dónde ir, pero con la certeza de que quedarse ya no era una opción.
Viví un proceso de desestructuración profundo. Me quedé sin piso, sin techo y sin paredes, caminando en medio del lodo. Poco a poco, empecé a recoger los pedazos de mí misma. Decidí estudiar y me gradué como Licenciada en Administración de Empresas a los 34 años con honores. Trabajé incansablemente para sacar a mis hijas adelante y apoyar a mis padres. Por fuera, la vida se ordenaba; por dentro, el vacío persistía.
La búsqueda y el primer punto de inflexión
Ese vacío fue el que me llevó al desarrollo personal. Comencé a estudiar y explorar distintas disciplinas como la Programación Neurolingüística (PNL) y el coaching, despertando una enorme pasión por comprender cómo construimos nuestra realidad.
Inicié una relación de 15 años donde alcancé la “vida ideal”: estabilidad, dinero, viajes y logros. Pero en la madrugada del 7 de julio de 2014, la vida decidió sacudirme para despertarme. Un grupo de delincuentes entró a mi casa; nos amordazaron y amenazaron de muerte. Se llevaron años de trabajo y aquello que yo creía importante. En medio de ese caos, ocurrió algo revelador: seguíamos vivos.
Algo dentro de mí se rompió, pero también algo se abrió. Fue el inicio de una búsqueda mucho más profunda. Conocí la Vipassana, lo que me llevó a observarme con mayor honestidad y a comprender que el trabajo más importante no consiste únicamente en adquirir herramientas, sino en conocerme a mí misma.
La vida volvió a moverme
Los años siguientes estuvieron llenos de cambios. En 2019 terminó mi relación de 15 años y cerré mi etapa profesional en una empresa de PNL y Coaching en República Dominicana, que me permitió acompañar a líderes y organizaciones. Sentí que la vida me invitaba a comenzar de nuevo. En 2021 decidí viajar a Estados Unidos con la intención de estudiar inglés para formarme con John Grinder, co-creador de la PNL.
Pero la pandemia cambió mis planes. Permanecí allí un año y fue una experiencia profundamente transformadora: recogí platos en restaurantes y limpié casas, confrontando mis creencias sobre el éxito y la identidad. Conocí personas que dejaron huella, como Carlos, un conductor de Uber cuya pérdida por COVID fue un acontecimiento silencioso que me transformó. Fue precisamente durante esa etapa cuando nació mi primera marca personal: PNL Dignora Garcia. A mi regreso a Venezuela, comencé a impartir talleres, programas, sesiones individuales y la Certificación en PNL.
El segundo punto de inflexión y el método
En 2024 decidí emigrar a España. Pensé que estaba comenzando una nueva etapa, pero en realidad, entraba en uno de los procesos de transformación más profundos de mi vida. La migración removió mis referencias, mi identidad y mis seres queridos, sumado al desafío de la menopausia. Sentí dolores físicos, agotamiento y una sensación de incoherencia que ya no podía ignorar.
Necesitaba detenerme de verdad, no para abandonar mi camino, sino para comprenderlo. Hice una pausa. Profundicé en mi práctica meditativa y en un trabajo introspectivo honesto. Comprendí que el conocimiento, por sí solo, no basta: necesita ser vivido, integrado y encarnado.
Así nació De Habitarte a Liderarte. No como un método aprendido en un libro, sino como la síntesis de toda una vida. De mi historia personal, de más de 20 años de trayectoria profesional y de una experiencia que transformó profundamente mi manera de acompañar.
Mi Trayectoria y Credenciales
Este camino de transformación real, imperfecto y doloroso, es el que
hoy pongo a tu servicio. No te hablo desde una teoría rígida, sino desde
la coherencia de haber habitado primero cada etapa.
Mi experiencia personal ha sido acompañada y enriquecida
por años de estudio, formación y práctica profesional.

Master Trainer en

Coach Ontológico
y Ejecutivo.

Master en
Metáforas Narrativa.
Diplomada en
Inteligencia Emocional.

Licenciada en
Administración de Empresas.
De Habitarte a Liderarte
Hoy mi vida es diferente. No porque sea perfecta, sino porque la habito de otra manera. He aprendido a vivir con más presencia, a reconocer mis límites y a integrar mis emociones. Disfruto de mi familia, mis hijas y mis nietos, valorando la sencillez de una vida que ya no necesita parecer perfecta para sentirse plena. No soy la misma mujer que comenzó este camino, pero la vida me enseñó que siempre podemos volver a nosotros mismos.

Despertar
Encontrarnos con tu verdad interior y humanidad.

Comprensión
Alquimia emocional para integrar luces y sombras.

Integración
Reprogramación mental y empoderamiento consciente.

Autoliderazgo
El paso del deseo a la acción estratégica.
"No necesitas convertirte en alguien distinto...
necesitas aprender a mirarte."